- UGT Ayto. Utrera
- Blog dedicado a información de interés en el ámbito sindical, para tod@s l@s emplead@s públicos del Ayuntamiento de Utrera.
12 noviembre 2012
La Federación de Asociaciones de Vecinos UTER de Utrera se suma a la Huelga General del 14-N y hace un llamamiento a la participación
El colectivo vecinal utrerano se suma a esta protesta, según explica en un escueto comunicado de prensa su presidente, Manuel Martín Ruiz, al ser integrante a su vez de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Andalucía CAVA, que ya ha anticipado su apoyo a la protesta y la próxima presentación de un manifiesto de respaldo y haciendo un llamamiento a la participación ciudadana en la huelga.
La Federación de Asociaciones de Vecinos UTER de Utrera ha anunciado su respaldo a la convocatoria de Huelga General del próximo miércoles 14 de noviembre por la Plataforma Compromiso Social para el Progreso, compuesta por las principales entidades sociales y sindicales.
En este sentido la CAVA y las organizaciones sociales de Andalucía firmantes del documento ‘Compromiso Social por el Progreso’ presentarán un nuevo manifiesto rechazando el “continuo desmantelamiento del modelo social y contra las medidas de austeridad que están hundiendo a nuestro país en un estancamiento económico del que tardaremos décadas en salir”.
Según el colectivo vecinal esta Huelga General trasciende al ámbito puramente laboral y se convoca como una auténtica “huelga "ciudadana" que, según pide, “deber ser secundada por todos y todas en protesta contra las medidas de un gobierno que castiga a la ciudadanía”.
UTRERAWeb
La indignación de los jóvenes contra las medidas del gobierno del PP se verá reflejada en la huelga general del 14N
Dicen los datos que el segmento de población más castigado por el paro es aquel al que pertenecen los jóvenes entre 18 y 30 años. Más de 60 de cada 100 no encuentran trabajo.
En esa edad están nuestros hijos, los de tantos como nos hemos dejado la piel durante los últimos 30 años intentando básicamente construir para ellos ellos un país mejor que el que nos encontramos cuando aún éramos veinteañeros.
Hace 30 años éramos tan jóvenes como ellos ahora y las cosas estaban tan difíciles que nunca creímos que pudiera ser peor. Parece que sí, que fuimos demasiado optimistas.
Nos pusimos a trabajar y a luchar, cada uno donde creímos que podíamos contribuir a hacerlo mejor.
Quienes decidimos dedicarnos a la actividad sindical nos pusimos a ello junto a quienes, con mucha más experiencia se habían dejado la piel también desde su juventud, en la clandestinidad, durante el franquismo, luchando por reconquistar libertades inexistentes durante 40 años.
Luego, ya en democracia, los trabajadores tuvimos que pelear a cara de perro cada avance que ganamos en materia de salarios de calidad de vida, de derechos laborales y sociales en definitiva.
Aquellos que hace treinta años eramos jóvenes sabemos muy bien la importancia que tiene la savia nueva en el trabajo sindical, en la lucha por las libertades. Esa lucha, ese trabajo, han vuelto a ser tan imprescindibles como antes o más. En mis viajes de estos días por toda Andalucía he podido constatar esa inquietud entre la juventud. La gente joven está peleando con dignidad y contundencia en los dos últimos años en nuestro país. Pertenezcan a la organización que pertenezcan, sindical, social, estudiantil... Están peleones y muy vivos, y me congratula comprobarlo.
Por eso no tengo ninguna duda del importante papel que van a desempeñar todos los jóvenes, todas las chicas y chicos andaluces entre 18 y 30 años el próximo 14 de noviembre, jornada de huelga general. Saben de sobra que son el segmento de población al que más castiga todo lo que está pasando. Algunos saben también lo que sus padres luchamos por evitarlo.
Y no están dispuestos a permitir que lo conseguido se pierda así como así. Me gustaría poder estar celebrando lo bien que les va. Alegrándome de que mis hijos y sus amigos, de que toda la gente de su edad se abre camino en la vida con menos dificultades que las que nos encontramos nosotros. Están más formados, es verdad, pero les cuesta mucho encontrar la brecha.
Por eso me parece muy bien y les doy la enhorabuena por cómo encaran la pelea para luchar contra los abusos, contra la pérdida de derechos, contra la reforma laboral, contra el riesgo de quedarse hasta sin Seguridad Social, contra tanto atropello donde ellos están siendo y continuarán siéndolo si ni lo remediamos, los más perjudicados.
Un saludo cordial y cómplice para todos y... el día 14 nos vemos.
M.P.
09 noviembre 2012
A la delegada de Servicios Sociales Eva M. Carrascón, le importa poco la seguridad de los trabajadores de su delegación
Mantenida reunión a día de hoy, del Comité de Seguridad y Salud del Ayuntamiento de Utrera, para tratar entre otros asuntos relativos a la seguridad de los trabajadores, se invitó a la concejala de Servicios Sociales a asistir a dicha reunión, para que explicase las incidencias que han ocurrido días atrás en su propia delegación.
Desde hace años, tanto los trabajadores de los Servicios Sociales, la jefatura del servicio, así como los delegados de prevención de UGT, han denunciado que hay una falta total de seguridad y protección eficaz de los trabajadores, frente a amenazas, insultos y daños tanto físicos como materiales, ocasionados por algunos usuarios, por razones de índole social como con temas de drogodependencia y reparto de metadona.
El último incidente se dio el pasado 22 de octubre, donde una mujer fuera de sí, debido a faltas de ayuda económica, amenazó a los conserjes y a varios trabajadores sociales, provocando desorden en materiales de oficina y dando voces, lo que llevó a cierto malestar entre los usuarios y los trabajadores.
Otras situaciones en fechas anteriores han sido amenazas de muerte a algunos trabajadores, desorden en el mobiliario, agresiones e incluso lesiones a un policía local.
Esta situación suele ocurrir en la mayoría de los servicios sociales de otros ayuntamientos, con la salvedad de que se contrata un vigilante de seguridad a jornada completa en la puerta de cada edificio, o bien con un policía local, normalmente de segunda actividad.
Pues bien, esta concejala ni asiste ni justifica su ausencia a dicha reunión. Se le ha comunicado por escrito tanto por los delegados de prevención como por el Ayuntamiento a la asistencia de esta reunión, debido a los asuntos a tratar, para explicar las propuestas de solución que así le corresponde, y garantizar la seguridad y salud, así como una protección eficaz, de los trabajadores adscritos a su delegación.
Ya hemos entregado varios comunicados de riesgo sobre este asunto y no se han tomado las medidas correctoras oportunas, hasta que no ocurra una desgracia con algunos de los trabajadores, sólo hasta entonces se tomarán las medidas, como suele ocurrir en este país. Solo hay que tomar como dato reciente la desgracia ocurrida en Madrid por ineficacia del equipo de gobierno en medidas de prevención sobre instalaciones municipales. Totalmente lamentable.
Desde el comité de seguridad (sin la asitencia de la concejala) se han propuesto algunas medidas tales como derivar la entrega de metadona en otras dependencias apropiadas, más bien sanitarias, o bien en el mismo centro de servicios sociales en jornada de tarde, para evitar concentración de usuarios. Colocar un sistema de control de acceso a las instalaciones mediante puertas deslizantes, con el fin de evitar que cualquier usuario pueda acceder sin consentimiento. Y finalmente proponer a la Jefatura de la Policía Local un servicio permanente de un policía local, como así lo tiene el propio edificio del ayuntamiento. Para todas estas medidas se ha puesto un plazo de un mes o hasta la proxima reunión del citado comité.
En el caso de que no se tomasen las medidas correctoras, y a la vista de la falta de preocupación sobre el asunto a tratar por parte de la concejala Eva Carrascón, nos vemos en la obligación de ponerlo en manos de la Inspección de Trabajo de Sevilla, con objeto de que con la visita a las instalaciones del Inspector, pueda dar las explicaciones oportunas como así lo dispone el art. 7, 14 y 15 de la Ley 31/95 de 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales, así como el art. 19.5 del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo).
Click en la imagen para ver la comunicacion de riesgos
El mejor motivo para hacer huelga: no poder hacerla
Puede que haya quien no se ha enterado a estas alturas de que el próximo miércoles hay huelga general. Y no será por culpa de los convocantes, que hacen todo lo que pueden por difundirla, sino más bien del piquete antihuelga, que esta vez parece más discreto que otras veces.
Sorprende el poco ruido que la derecha mediática, política y empresarial está haciendo con la huelga del 14-N, en comparación con lo activos que estuvieron en las últimas convocatorias. No se ha encontrado en la última semana ni una sola portada protagonizada por los sindicatos. Nada de liberados, subvenciones, restaurantes de lujo, cruceros; nada de la munición con que el piquete antihuelga atacó a CCOO y UGT en las dos últimas huelgas generales.
Como estamos a sólo cuatro días del 14-N, se me ocurren varias explicaciones a ese perfil bajo que el piquete antihuelga ha elegido esta vez: a) que se hayan dado cuenta de que sus ataques consiguen el efecto contrario, movilizan más gente (como se vio el 25-S); b) que estén tan entretenidos en sacudir a Artur Mas que no les quedan fuerzas para más golpes; c) que estén muy ocupados preparando la portada del día después, que sin sorpresa dirá “Fracasa la huelga”: o d) que piensen que esta vez no hace falta mucho piquete antihuelga, porque bastante difícil es ya para la mayoría hacer huelga, y no hace falta insistir.
Supongo que es por una mezcla de todo lo anterior, pero me quedo con esta última razón, pues flota en el ambiente de esta huelga, más que en las anteriores: la dificultad de cada vez más ciudadanos para secundarla. Una vez más se cumple eso de que cuanto más justificada está una huelga, más difícil es participar en ella.
Habrá quien piense que no puede hacer huelga porque no tiene trabajo al que faltar: cerca de seis millones de parados a los que nadie podrá descontar un día de sueldo. Otros no se atreven a secundarla, por miedo a represalias en su empresa, ya que desde la última reforma laboral es más fácil y más barato despedir, y está también en manos del empresario cambiar las condiciones de trabajo o reducir el sueldo al margen del convenio. Y en línea con esto último, hay un tercer sector de trabajadores cuya penuria económica les hace muy cuesta arriba perder un día de sueldo, pues bastante justos andan ya.
Tres motivos posibles para no hacer huelga: estar en paro, tener miedo, pasar estrecheces. Son exactamente los tres principales motivos por los que sí hay que hacer huelga el miércoles; tres razones de peso para unirse a la movilización del 14-N.
En primer lugar, el paro. Huelga contra una política económica que sigue sumando parados de cien mil en cien mil sin mover un dedo; contra una reforma laboral que ha puesto alfombra roja para los despidos en masa; contra un gobierno que renuncia a intentar otra cosa, acepta que 2013 sea un año perdido, y nos condena a años de elevado desempleo.
En segundo lugar, el miedo. Si en la huelga anterior conocimos muchos casos de coacción empresarial contra trabajadores para que fuesen a trabajar, hoy es todavía más poderoso el chantaje, hasta el punto que muchos trabajadores ni siquiera lo necesitan, pues lo han interiorizado, como pasa con la censura en los regímenes autoritarios. Entre la presión del elevado paro, y una reforma laboral que puso en la mano de la empresa todo el poder, el miedo ambiental es mayor que nunca. Y contra eso es más necesario protestar, porque si hoy no haces huelga por miedo, puede que no tengas más oportunidades en el futuro, seguirás perdiendo derechos.
En tercer lugar, la penuria. Una huelga general contra el empobrecimiento generalizado de los trabajadores, contra el aumento de la desigualdad y la exclusión; y contra la transferencia descarada de riqueza desde la clase trabajadora hacia el sector financiero, la gran empresa y las rentas altas, mediante rescates bancarios, banco malo y el desmantelamiento y privatización de lo público.
Hay muchos más motivos, pero esos tres ya justifican hacer huelga. Además, los parados deben saber que sí pueden secundarla, pues no sólo es laboral, también de consumo y de usuarios de servicios públicos, además de poder participar en las movilizaciones de ese día. Por su parte, quienes tienen miedo deben pensar que cuantos más seamos, más podremos protegernos unos a otros, a la manera en que los ciudadanos hemos acompañado a tantos colectivos en lucha últimamente. Y quienes se ven ya demasiado pobres como para perder un día de sueldo, que sepan que aún se empobrecerán más si no conseguimos detener a los fabricantes de miseria.
Quienes más motivos tienen para hacer huelga el 14-N son precisamente quienes más difícil tienen participar. Y por paradójico que parezca, no poder hacer huelga es el mejor motivo para hacerla.
eldiario.es
08 noviembre 2012
14N: O peleas o ayudas a tu enemigo a que acabe con tus derechos. Tú decides
Desde los comienzos del capitalismo hace ya más de cuatro siglos, y fundamentalmente desde su expansión a partir del siglo XVIII, los trabajadores hemos tenido que batallar con patronos y poderes económicos nuestros derechos laborales y nuestros salarios para poder vivir dignamente. Cachito a cachito, trozo a trozo, hemos tenido que arrebatarles cada uno de los derechos que, en las distintas épocas, hemos disfrutado los trabajadores.
Hemos tenido que pelear frente a los poderes políticos para que un conjunto de leyes protegieran nuestros derechos básicos y hemos tenido que ir arrancando, unas veces más y otras menos, todo lo conseguido. Nadie nos ha regalado nada, ha sido arrebatando ley a ley, norma a norma como se ha ido generando una malla, fundamentalmente en el siglo XX, para proteger los derechos de los trabajadores.
Hoy sin miedo alguno, sin enemigo visible, los capitalistas con el mismo objetivo de siempre han declarado la guerra a los derechos de los trabajadores. Y la han declarado especialmente en aquella zona del mundo, Europa, donde más se había avanzado en materia de derechos. En el resto del mundo nos encontramos con zonas donde los derechos son light y dependen de la fuerza que tengan los trabajadores, o zonas, la mayor parte del mundo, donde los trabajadores sobreviven peleando las horas que haga falta el euro o los dos euros que les permite subsistir cada día. El llamado modelo asiático.
Hace unos días leía en la prensa que para la fabricación del nuevo modelo de Apple trabajan a marchas forzadas miles de personas en empresas asiáticas, especialmente China. Sufren tanta presión que algunos se han subido a los tejados de las fábricas y se han suicidado. Ya se han producido más de medio centenar de suicidios. Trabajadores que no aguantan la presión a la que son sometidos: 18 horas diarias de trabajo durmiendo en la empresa y bajo amenazas.
Ese es el modelo al que vamos. Avanzamos hacia un modelo en el que no va a quedar nada en materia de derechos laborales. Nada. Borrados del mapa. Porque, ¿quién en este momento puede decir que tiene seguro su empleo? ¿Quién puede considerar que tiene seguro su salario actual? ¿Quién tiene asegurada una protección por desempleo si le echan del trabajo? ¿Quién nos asegura una pensión cuando nos jubilemos? ¿Cuántos tienen ya la suerte de contar con ayuda a la dependencia? ¿Quién puede decir que hoy la sanidad o la educación siguen siendo gratuitas y universales?
456.000 familias andaluzas tienen a todos sus miembros en paro. Esa gente ya está viviendo el futuro, ya les ha llegado. Sus expectativas ahora son que alguien les quiera contratar por el tiempo que sea y el dinero que sea.
Y el futuro es también el presente de muchos de nosotros. Todos tenemos familiares desempleados que se han quedado ya sin prestaciones. Personas queridas a los que han echado del trabajo con una edad en la que difícilmente encontrarán un empleo. Llegarán a la jubilación sin las cotizaciones suficientes y eso significa que estarán condenados a la pobreza, incluidos mis familiares.
Así que, desde aquí, pido a todos los andaluces que piensen en ellos mismos y en aquellos que les rodean. Pensad en la gente que queréis, en vuestros compañeros de trabajo si es que todavía tenéis la suerte de mantenerlo. Cada uno de los que se van al paro es uno menos que queda por caer. Y a medida que privaticen los servicios quedará menos para que te afecte a ti.
Así que hay que dar un paso de autodefensa. Este 14N no se trata de hacer una movilización más. Se trata de parar esto y arrebatarles lo que nos están robando. En estos momentos no tenemos otras armas para acabar con la política de recortes que intentar sumar gente a los que se mueven, a los que están dispuestos a pelear, a defender sus derechos y a evitar que no nos ganen la partida.
Si seguimos con esta senda, a finales de 2013 estaremos en los dos millones de parados en Andalucía. Y en 2014 vendrán más recortes. Y más, y más, y más…
El lobo está ya en nuestra casa, en nuestra empresa y o somos capaces de pelearlo o no quedará nada.
O vas a la huelga o te sometes.
Nuestro presente y el de nuestros hijos depende de lo que estemos dispuestos a pelear. Y todo el que se somete, consiente.
Aquí cada uno es responsable de sus acciones: o peleas y serás responsable de que finalmente no nos arrollen o te mantienes al margen y serás responsable de que, sobre tus hombros y tu silencio, alimenten la maquinaria de tragar derechos y hasta la propia dignidad de la gente.
Hay dos caminos: o pelear o ayudar a tu enemigo a que acabe con tus derechos. Tú decides.
M.P.
06 noviembre 2012
Secundar la Huelga del 14N es un compromiso de patriotismo
El poeta y catedrático Luis García Montero ha asegurado en Salamanca que secundar la huelga general, convocada para el próximo día 14, es "un compromiso de patriotismo" y ha defendido la educación, frente a los recortes, sobre todo "la de las humanidades".
Así lo ha señalado en declaraciones a los periodistas con motivo de su intervención este lunes en la inauguración del Máster en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca (USAL) con la conferencia titulada "La literatura. Al hilo de unos versos de García Lorca".
"Los españoles no podemos permitir que empobrezcan nuestro país para pagarle los negocios fracasados a los bancos alemanes" y de ahí que ha sostenido que ir a la huelga del 14-N es "un compromiso de patriotismo en este momento"
García Montero (Granada, 1958) ha defendido que la "educación humanística es tan importante para la sociedad como la técnica y la científica" y ha apoyado aquellos pensamientos que señalan que "parte de la crisis social se debe al desprecio sistemático de las humanidades".
De Federico García Lorca, sobre cuyos versos ha centrado su conferencia, ha recordado que su obra "Poeta en Nueva York" la escribió en "el corazón de la crisis de 1929" y que "todas sus reivindicaciones de la conciencia humana frente a la furia de los mercados y todas las denuncias que hizo en aquel momento tienen ahora una actualidad tremenda".
En su opinión, la publicación del escritor granadino en 1929 "puede ser muy útil para entendernos con la crisis actual".
El catedrático, que no ha ocultado su "preocupación" por los ajustes en educación, ha comprendido que la gente "vea como algo gravísimo que se recorte" en sanidad, aunque ha opinado que iguales de graves son "los que están habiendo en educación y en cultura".
En este sentido, ha subrayado que el aumento del IVA "esta suponiendo un palo gravísimo" y ha recordado que en España "hay 600.000 puestos de trabajo que dependen directamente de la cultura, un sector que en España significa el 4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB)".
Nueva Tribuna
05 noviembre 2012
14N: Se trata de parar un día para no verte en el paro
Desde el año 1984 he secundado todas las huelgas generales convocadas en este país. Como a todos los que hacen el paro, eso me ha supuesto el descuento correspondiente en el sueldo y la baja en la Seguridad Social.
Este 14 de Noviembre, como siempre hemos hecho en una jornada de huelga, las puertas del sindicato estarán cerradas. Todos los trabajadores de UGT Andalucía, los liberados sindicales y los miles de delegados que diariamente se parten la cara por sus compañeros en sus empresas están obligados a secundar la huelga con el consiguiente descuento del salario y en las cotizaciones en la Seguridad Social. Un esfuerzo enorme para muchos de los compañeros que, como miles de andaluces, sufrimos en nuestras casas las consecuencias de la despiadada política de recortes impuesta por el Gobierno RajoyMerkeliano.
En las asambleas preparatorias de la huelga a las que asisto estos días se me acercan compañeros para transmitirme el sacrificio que les supone secundar la huelga cuando les han bajado el sueldo, sus parejas se han quedado en paro, les han subido los impuestos, las matrículas de las universidades de sus hijos o tienen que pagar por los medicamentos. Pero todos me dicen también que, pese a todo, harán ese esfuerzo porque es la única manera de poner freno a esta situación: parar un día para no verte parado el resto de tu vida, parar un día para no quedarte sin derechos, parar un día para que la asistencia sanitaria, tu pensión o la educación de tus hijos no dependa de que te la puedas o no pagar.
Estamos en un momento en el que ya no caben medias tintas. Hay que decidir, posicionarse, pelear. No cabe la inhibición individual, no cabe eso de “yo no puedo permitirme el lujo de hacer huelga, que la hagan otros por mí”. Cada uno que se inhiba y no se sume a la jornada de paro estará permitiendo a Rajoy que continúe su política de asfixia. Formará parte de esa “mayoría silenciosa” que el gobierno dice que ampara sus políticas. Su abstención será utilizada para sustentar la misma política de recortes que ha mandado al paro a su pareja, que le puede dejar sin trabajo a él o a ella , que le puede quitar su casa, su pensión futura y hasta su dignidad. ¿Es eso que lo queremos? Yo me niego.
Con la Huelga del día 14 de noviembre los sindicatos pretendemos facilitar al conjunto de la sociedad que puedan manifestar su rechazo a la política de recorte tras recorte impuesta por el PP. Y que esa manifestación de rechazo sirva para obligar al Gobierno a cambiar sus políticas por inversiones en creación de empleo y mantenimiento de nuestros derechos laborales y sociales. Porque hoy, ya solo la reacción del conjunto de la ciudadanía puede conseguir que esto cambie.
Esto ya no depende de los sindicatos. Depende de todos, depende de ti. La única pelea que se pierde es la que no se da. Por eso, desde aquí, animo a todos los andaluces a que se sumen a la huelga. Cada uno en la medida de sus posibilidades. Los asalariados que no vayan a trabajar, los desempleados que no hagan gasto ese día, las amas de casa que no compren, los universitarios que no acudan a clase, los autónomos y pequeños comerciantes que cierren sus negocios, los pensionistas que no saquen dinero del banco. El Gobierno no podrá ignorar a todo un pueblo que dice NO a una política que ha acabado con la clase media y que está condenando a la pobreza a millones de españoles.
El CSIF, ariete sindical de la derecha, traiciona a los empleados públicos al descalificar la huelga general
Sería sorprendente si no fuera una falacia de la peor calaña que, en las circunstancias más adversas de los funcionarios públicos y personal laboral de la Administración, el CSIF plantee que no participará en la huelga del 14N por el carácter político de la misma.
La política económica de recorte tras recorte iniciada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y desde hace 10 meses intensificada por el Gobierno de Rajoy se ha ensañado de forma contundente y progresiva especialmente con los empleados públicos. Ha eliminado en la práctica la oferta de empleo y desde enero pasado ha impuesto una legislación que se ha cargado no solo las condiciones de trabajo sino que está permitiendo el despido de miles de trabajadores.
En la actualidad miles de empleados públicos no cobran sus salarios desde hace meses. Otros, varios cientos de miles, están en proceso de despido o ya en la calle y se han alcanzado los mayores niveles de precarización e incertidumbre en el empleo público desde la finalización de las cesantías a principios del siglo XX.
Y por si todo esto fuera poco, la privatización de los servicios públicos augura aún un futuro inmediato más aterrador para el empleo en las Administraciones. Todos sabemos que recortes y privatizaciones se dan la mano para expulsar del ámbito de lo público a miles de trabajadores.
En este contexto y a pocos días de que, por primera vez en la democracia, los trabajadores de la Administración se queden sin paga extraordinaria, el sindicato CSIF inicia su ofensiva contra una convocatoria de huelga que intenta frenar una política económica con la que la derecha aprovecha, entre otras cosas, para cambiar el modelo social del país y de paso acabar con cientos de miles de empleos públicos como de hecho está haciendo.
No es un descubrimiento nuevo ver como el CSIF, uno de los múltiples representantes de la derecha sindical de este país, se envuelve en la bandera del corporativismo de determinados colectivos de la Administración Pública siempre añorantes de status pasados. Pero que un sindicato, por muy de derechas que sea, que además se atribuye la representatividad de la mayoría de empleados públicos aunque sea falso, traicione de una manera tan descarada, torticera e inadmisible la defensa de los intereses de estos trabajadores es sencillamente de una deslealtad que no puede quedar impune.
Desde mi punto de vista el CSIF está en su perfecto derecho de no convocar huelga. E incluso de posicionarse como considere oportuno frente a la misma. Pero lo que no se puede aceptar de ninguna manera es que se convierta en el ariete sindical del Gobierno actuando como contrapiquete y descalificando a los convocantes del 14N y la propia convocatoria de huelga. Por razones puramente ideológicas y con deslealtad a sus obligaciones legales y éticas con los trabajadores a los que representa, el CSIF se ha puesto al servicio de la defensa de la misma política económica y social del gobierno que ha abierto la puerta a los despidos colectivos en el sector público. Con su posicionamiento activo contra el paro social lo que está haciendo es simple y llanamente facilitar la labor de destrucción del empleo público, de los derechos de los empleados públicos y de camino de la viabilidad de la propia Administración.
En los últimos 30 años nunca he vivido algo así. El CSIF ha llegado a tal deriva de autosecuestro ideológico con sus correligionarios de la derecha gobernante que se permite exigir en las Administraciones el despido de colectivos enteros de trabajadores porque no los considera empleados públicos de primera, no son “pata negra”.
Que un sindicato, en unas circunstancias como las que están viviendo sus representados, actúe con absoluto descaro, con total deslealtad y falta de ética posicionándose a favor de aquello que atenta directamente contra los intereses de quienes representa me parece imperdonable.
Los empleados públicos no podemos admitir, no podemos dejar impune que el CSIF nos la esté jugando por su connivencia ideológica con el PP. Ha llegado el momento de que el personal de la Administración se replantee su actitud frente al CSIF, ese dudoso sindicato que se autoatribuye falsamente la mayoría de la representación de los empleados públicos cuando en realidad esa mayoría solo es en determinados colectivos y ámbitos de la Administración. Y ha llegado el momento porque está traicionándonos abiertamente y sin ningún tipo de disimulo. Ha abandonado a los empleados públicos a las decisiones que adopte el Gobierno sin sumarse al resto de organizaciones, cada día más, que aunamos fuerzas de cara al 14 de Noviembre. Organizaciones que luchamos contra una política económica que ha puesto ya en la calle a miles de empleados públicos y que pretende despedir en los próximos meses a cientos de miles de empleados públicos.
M.P.
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